HISTORIA ANDINA
 
HISTORIA ANDINA
Himno Nacional del Perú
Ilustraciones de José de San Martín y Santa Rosa de Lima
Mis enlaces favoritos
HISTORIA ANDINA

Bienvenidos a "Historia Andina", un sitio dedicado a exponer los aspectos históricos y culturales de los Países Miembros de la Comunidad Andina (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela), incluyendo a Chile.
Nuestro esfuerzo se sustenta en promover la aproximación cultural de nuestros pueblos rescatando y poniendo en relieve la historia común andina, exaltando los valores culturales desde una perspectiva integracionista.
Esperamos sus comentarios.
Imagen
 
Proclamación de la Independencia del Perú
"Compatriotas:
Se acerca el momento en que yo debo seguir el destino que me llama: voy a emprender la grande obra de dar libertad al Perú."

José de San Martín,
Manifiesto a los habitantes de las
Provincias Unidas del Río de la Plata.
Valparaiso, 22 de julio de 1820.

El general José de San Martín siempre creyó que la clave de la independencia de la América se encontraba en el Perú, idea que acariciaba desde los días en que era gobernador en Mendoza en 1814. El triunfo definitivo de los patriotas el 5 de abril de 1818 en la batalla de Maipú, le abrió la posibilidad de organizar la invasión al Perú desde el océano Pacífico.

El apoyo brindado por el general José Bernardo O`Higgins, Director Supremo de las Provincias Unidas de Chile fue fundamental para la realización de sus planes libertarios: con 4700 soldados y con pertrechos como para armar a quince mil; la expedición del Ejército Unido dejó Valparaiso el 20 de agosto de 1820, con una escuadra poderosa de 23 naves al mando del almirante escocés Lord Tomás Cochrane. El 7 de setiembre la escuadra arriba a la bahía de Paracas, iniciando el desembarco. El 24 de octubre, en Pisco San Martín da el decreto sobre la bandera bicolor y el primer escudo peruanos.

"A cada cochino pardo le llega su San Martín", exclamó colérico el virrey Joaquín de La Pezuela; sin embargo envió emisarios para conferenciar con el prócer argentino, reuniéndose ambos personajes en el balneario de Miraflores, cercano a la Ciudad de Los Reyes, corte del virreinato del Perú. Las conferencias de Miraflores dieron como resultado un armisticio de solo tres días, al cabo de los cuales se reanudaron las hostilidades (15 de octubre).

El general San Martín continuó con su plan de insurreccionar la sierra enviando al general Juan Antonio Álvarez de Arenales al mando de un ejército de dos mil soldados que organizó guerrillas de campesinos que cortaron de abastecimientos a la capital y hostilizaron a los realistas. El general Arenales obtuvo una importante victoria sobre las tropas de O'Rally en la batalla de Cerro de Pasco el 6 de diciembre de aquel año; en acción previa, el generalísimo abandona Pisco trasladando su ejército a Huacho, instalando en Huaura su cuartel general.

Con la costa prácticamente liberada, José Bernardo de Tagle, marqués de Torre Tagle, por entonces intendente de Trujillo, proclama la Independencia el 29 de diciembre en respuesta a una invitación formulada por San Martín semanas atrás. En Aznapuquio, el 29 de enero del año siguiente el virrey fue depuesto por los jefes realistas encabezados por el general Canterac, quienes reconocieron como nuevo virrey al general José de La Serna y Cisneros. La Serna plantea negociar con San Martín, para ello se reunen los comisionados de ambas partes en Punchauca, una hacienda situada en Carabayllo, a veinte kilómetros al norte de Lima.

San Martín y el nuevo virrey se encuentran en dicho lugar el 31 de mayo; y allí le propuso su plan: un armisticio; además una regencia conformada por La Serna, un vocal nombrado por éste y otro por San Martín; se unirían ambos ejércitos, y luego de proclamada la independencia, San Martín viajaría a España a solicitar que la Corona ceda un infante para gobernar el Perú. El avenimiento fracasó, y el virrey fue obligado a abandonar la ciudad el 4 de julio.

Lima, a la sazón con algo más de sesenta mil habitantes cayó en desconcierto ante el abandono de las fuerzas virreinales. El marqués de Montemira y del Valle de Oselle, jefe de la plaza civil y militar pidió auxilio a los comandantes de las naves neutrales ancladas en El Callao; así mismo le solicitó a San Martín que alejara a las partidas de montoneros y merodeadores que asolaban la capital.

San Martín ingresó de incógnito a la ciudad el 13 de julio, pasando la noche en el palacio; y al día siguiente cuando se dirigía al arzobispado fue reconocido de inmediato por la población, siendo aclamado con numerosas expresiones de júbilo. El anuncio de su presencia dio ánimo a los limeños e infundió tranquilidad. Ese día se dirigió al Cabildo, presidido por Isidro de Cortázar y Abarca, conde de San Isidro, alcalde de Lima a quien indicó: "deseando proporcionar, cuanto antes sea posible, la felicidad del Perú, le era indispensable consultar la voluntad de los pueblos", agregando que era imprescindible que se convocase a una junta de los vecinos notables y decidieran el partido que mejor convenía.

Así fue, el conde de San Isidro convocó aquella mañana a los regidores, y resolvieron citar para el día siguiente a las once de la mañana a cabildo abierto. El 15 fueron llegando a esa hora el arzobispo Bartolomé María de Las Heras, los títulos de Castilla, los miembros del Coro Metropolitano y lo más significativo que había en la capital. El doctor José de Arriz, catedrático de San Marcos y don Manuel Pérez de Tudela fueron invitados a redactar el Acta de la Independencia, tras un vibrante discurso del primero; en la que se declara que "la voluntad general está decidida por la Independencia del Perú de la dominación española y de cualquier otra extranjera". Siendo suscrita por los asistentes al cabildo, y expuesta públicamente, fue firmada por algo más de cuatro mil personas en los días siguientes.

Ese día una muchedumbre que se movilizaba por las calles dando vivas a la independencia, derribó el busto del monarca Fernando VII, y arrojó las armas reales de la sede del Cabildo. Los vecinos reunidos en cabildo expidieron un decreto invitando al general San Martín para que proclame la Independencia para el sábado 28, "con la pompa y majestad correspondiente a la grandeza del asunto". Disponiéndose la iluminación de la ciudad desde el día 17 hasta el 29, y las corporaciones levantaron arcos de triunfo en el trayecto de la comitiva libertaria.

Pese a ser invierno, el sábado 28 asomó el sol en todo su esplendor; y el Libertador San Martín, reconocido como Protector del Perú, realizó su recorrido acompañado del marqués de Montemira y del conde de la Vega del Ren. Los catedráticos y estudiantes de la Universidad de San Marcos encabezaban el desfile, siendo seguidos por los miembros de las órdenes religiosas, los de las corporaciones, los militares, los títulos de Castilla, los oidores de la Real Audiencia, los miembros del Cabildo; todos luciendo trajes vistosos.

En la Plaza Mayor se reunieron aproximadamente 16 mil personas que esperaban a la comitiva del Protector. San Martín proclamó la Independencia en la Plazuela de la Merced (en el actual jirón de La Unión); para hacerlo seguidamente en la Plaza Mayor, sobre un tabladillo levantado frente al callejón de Petateros (hoy pasaje Olaya). Tomando el pabellón en alto, pronunció estas palabras: "Desde este momento el Perú es libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y la justicia de su causa que Dios defiende", seguidas de los gritos de "Viva la patria, viva la libertad, viva la Independencia", que se resonaron por toda la plaza.

La proclamación de la independencia se repitió en la Plaza de la Inquisición (Plaza del Congreso) y por cuarta vez en la Plaza de Santa Ana (hoy Plaza Italia, en Barrios Altos). Por todo el tránsito la comitiva fue aclamada por la población; se distribuyeron al público monedas de oro, plata y cobre con el anverso grabado con la imagen del sol, rodeado por la frase "Lima libre juró su independencia el 28 de Julio de 1821", y el reverso con dos ramas de laurel unidas y el texto: "Bajo la protección del Ejército Libertador del Perú mandado por San Martín". Con la toma de Lima, y la proclamación de la Independencia se inicia la última fase de la liberación del Perú, es el principio del derrumbamiento total del poderío español en América que se materializará a finales de 1824 en Ayacucho.

 
imagen
30 de agosto, Día de Santa Rosa de Lima
La primera santa de las Américas nació en Lima, el 20 de abril de 1586; siendo hija de don Gaspar Flores, maestro de armas y María de Oliva. Se bautizó en la parroquia de San Sebastián, el 25 de mayo, día de la Pascua del Espíritu Santo, con el nombre de Isabel Flores de Oliva.

Fue sumamente caritativa con los pobres y enfermos a quienes atendía aun descuidando su propia salud; era dueña de una gran piedad y realizaba prolongados y exhaustivos ayunos, en los cuales se autoinfería castigos rigurosos. Su deceso se produjo el 23 de agosto de 1617, víspera del día de San Bartolomé, cuando solo contaba con 31 años de edad. Durante su velorio se le cambió de traje en 17 oportunidades, porque la gente le arrancaba pedazos de su hábito para conservarlos como santas reliquias. Su sepelio fue una verdadera manifestación de multitudinario dolor al cual asistió gran parte de la población de Lima, encabezada por las autoridades de la Iglesia, los oidores de la Real Audiencia y los miembros de las órdenes religiosas.

Su canonización se realizó en breve tiempo, aún en contra de lo estatuido por el Concilio de Trento, que establecía que la promoción de una causa debiera darse en cincuenta años por lo menos, iniciándose en 1664 y culminando el 24 de abril de 1671 con la bula expedida por el Papa Clemente X, reconociéndola como santa, fijando el 30 de agosto como festividad. Ella fue declarada Patrona de América, Indias y Filipinas.

LUGARES DE PEREGRINACIÓN

El Santuario de Quives

De pequeña vivió en Quives, donde recibió la confirmación por el santo Toribio Alfonso de Mogrovejo, segundo arzobispo de Lima. Quives es una localidad ubicada en la provincia de Canta a 56 kilómetros de Lima, donde hoy se conserva su vivienda convertida en santuario, que recibe a cientos de peregrinos todos los años.

El Santuario de la Avenida Tacna

Se encuentra en la primera cuadra de la avenida Tacna, donde estuvo la casa familiar de la santa, y hoy se le conoce como Santa Rosa de los Padres. El templo es una reconstrucción realizada entre 1988 y 1991 en base al diseño original que data de 1728, de estilo rococó, derrumbado en el terremoto de 1940.

En su interior se conservan reliquias de la santa en el altar del Corazón de Jesús. En el huerto se aprecia la ermita de adobe en que moraba, así como también el pozo en el que arrojó la llave de uno de los cilicios que la aprisionaban en la cintura permanentemente. Además, en este santuario se exhiben sus libros, muebles y cilicios y el retrato que le hizo el pintor italiano Angelino Medoro, al producirse su deceso.

Dirección: avenida Tacna 100. Horario de visita: todos los días de 9:00 a 12:30 y de 15:30 a 18:20; teléfono 425-1279. La visita es gratuita.

Santa Rosa de las Monjas

Se encuentra en el jirón Miró Quesada 605, cerca del Ministerio Público (antiguo Ministerio de Economía y Finanzas), a la altura de la cuadra 5 de la avenida Abancay. Fue edificado sobre la antigua casa de Gonzalo de la Maza, padrino de Santa Rosa; en dicho inmueble pasó sus últimos cinco años de vida, y allí mismo falleció. Hoy se encuentran un convento e iglesia del siglo XVIII, de estilo rococó donde se conservan cartas y reliquias suyas.

Solo se puede visitar la iglesia durante el horario de misas, las que se realizan de lunes a viernes y los domingos a las 7:00 a. m.
Escríbeme
luistello@hispavista.com